ALIMENTAS EL PECADO…O EL BIEN DE TU ALMA
(1ª. Pedro 4 : 1 al 7)

Por: Pastor José González

Iglesia CAMINO DE VIDA
28 Bellingham St. Chelsea (Parte Baja), MA 02150

Jueves 7:00pm          Domingo 6:00pm

1Pe 4:1-7  Puesto que Cristo ha padecido en la carne, armaos también vosotros con la misma actitud. Porque el que ha padecido en la carne ha roto con el pecado, 2  para vivir el tiempo que le queda en la carne, no en las pasiones de los hombres, sino en la voluntad de Dios. 3  Porque ya es suficiente el haber hecho en el tiempo pasado los deseos de los gentiles, habiendo andado en sensualidad, en bajas pasiones, en borracheras, en orgías, en banqueteos y en abominables idolatrías. 4  A ellos les parece cosa extraña que vosotros ya no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y por eso os ultrajan. 5  Ellos darán cuenta a quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos. 6  Porque por esto ha sido anunciado el evangelio aun a los muertos, para que sean juzgados en la carne como los hombres, pero vivan en espíritu según Dios. 7  El fin de todas las cosas se ha acercado. Sed, pues, prudentes y sobrios en la oración.

 En mi familia, varias personas no pueden comer cierta clase de mariscos pues inmediatamente sus cuerpos reaccionan con erupciones y diversos tipos de malestares, así que de manera consiente evitan degustar platillos que contengan ese tipo de alimentos. Y estoy seguro que en su mayoría todas las personas en el mundo evitan alimentos que saben de antemano les causan algún tipo de malestar. Así cada cristiano debería evitar los alimentos que hacen daño al alma.

 La Biblia dice en Mateo 15-19b y 20a “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre”.

 La naturaleza del ser humano es pecadora desde que Adán y Eva nos lo dejaron como herencia, así que el pecado es parte de nosotros mismos y anida en el corazón. Debemos entender muy bien, que Jesucristo ya nos limpió de toda culpa de pecado, Cristo murió por cada uno de nosotros haciéndonos limpios y aceptos delante de Dios, sin embargo esto no implica que hayamos cambiado nuestra naturaleza, la que será renovada cuando partamos de este mundo. Esa es la razón por la cual día a día batallamos con los pecados nuevos que salen desde lo más profundo de nuestro corazón.

 Romanos 7-19 y 20 dice: Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, ese hago. V.20. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Capítulo 8 – versículo 1 dice: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

 Las huestes de Satanás trabajan en el ser humano desde diversos ángulos, y todos ellos aprovechan muy bien los sentidos, a saber son: gusto, tacto, oído, olfato y la vista, trabajando en lo más recóndito de nuestra mente aun sin que nos demos cuenta.

De hecho, el pecado mas incidente tanto en los hombres como en las mujeres de todas las edades es el que tiene que ver con el sexo. A través de la consejería, hemos detectado que una de las causas por las algunas personas están atrapados en pecados sexuales es la exposición a imágenes eróticas en sus trabajos (algunos son publicistas o diseñadores gráficos, etc.), que los llevan a crear fantasías del mismo tipo en sus mentes que les atormentan a toda hora. Otros más confiesan que las conversaciones mundanas de sus compañeros de estudios o de trabajo causan la misma reacción en sus corazones. Y algunos otros reconocen que gracias a las facilidades que hay en Internet, tiene acceso muy fácil a la pornografía. Esto no es raro, pues hace ya varios años que no hay censura para los diferentes medios de comunicación. En estos tiempos la pornografía es sumamente accesible a todas las personas sin importar la edad.

Todas las cosas que captan nuestros sentidos se registran en la parte subconsciente de nuestro ser, y es desde ahí donde el pecado anida y prospera en nuestros corazones.

 1 Pedro 2.11.  “Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

 Observando a los niños y comparando su comportamiento con otros chicos de su misma edad, se percibe fácilmente que hay algunos menos maliciosos que otros también los hay mucho más maliciosos. Mientras que en algunos aspectos sexuales unos manifiestan mucha inocencia, sus amigos se muestran demasiado despiertos. Esto tiene que ver con el aprendizaje ya que los seres humanos día a día y en cada momento estamos en un proceso de aprendizaje tanto de cosas buenas como de las malas, todo es captado por nuestros sentidos así que la persona que jamás ha visto una escena erótica que va contra la naturaleza, jamás será atormentada por la misma de ninguna manera.

 Pablo escribió: “sed niños en cuanto a la malicia” 1 Corintios 14.20.

Así que una forma muy sana de ayudarnos a nosotros mismos en el combate del pecado es apartándonos de manera consciente y voluntaria de todo aquello que contamina el alma.

La mayoría de los programas “familiares” de la TV. presentan un alto contenido sexual, y de toda clase de violencia. Decía una de las tantas reflexiones que he leído que “es extraño que muchos Cristianos deploran en gran manera que el mundo esté lleno de violencia y de inmoralidad; sin embargo cada noche hacen de ello su principal distracción” y para corroborarlo basta contestarnos honestamente ¿Qué veo en la TV, en el cine, que leo?

 Tan solo piensa un momento en los siguientes pecados que cito el Señor Jesús: “malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias,” ahora dime, ¿Cuantos de estos aparecen el los programas, libros, revistas, películas, etc. Que tu miras?

 Hoy te invito a hacer un pacto de consagración y obediencia delante de Dios, en el que tu compromiso sea simplemente apartarse de manera voluntaria y consciente de todo aquello que contamina tu alma. Esto implica que debes tener fuerza de voluntad para apagar la TV. En el momento justo, no ver escenas que bien sabes contaminará tu corazón, evitar las pláticas profanas y lujuriosas, los chismes y además aberraciones que lo único que hacen es contaminar tu corazón.

  “No seáis, pues, partícipes con ellos, porque en otro tiempo erais tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas, porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”          (Efesios 5.7-12).

 Cuando participamos de algún retiro espiritual o de un campamento de más de un día, generalmente nos sentimos renovados y con mucho ánimo en el Señor. ¿Te has puesto a pensar cual es la causa? Si observas te darás cuenta que no hubo TV. Ni música mundana, tampoco hubo chismes ni mentiras, en cambio hubo alabanza, lectura de Biblia, predicación, juegos sanos y convivencia Cristiana en amor. Es decir que además de que se evitó la contaminación del alma, se alimentó nuestro espíritu. ¿No crees que este estado puede ser permanente en tu vida?. ¡Por supuesto que SE PUEDE HACER!.

 “Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela. Los ojos de Jehová están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos” (Salmo 34.14-15).

 QUE EL SEÑOR, QUIEN ES GRANDE EN MISERICORDIA; PUEDA HACER DE NOSOTROS UNA IGLESIA LLENA DEL PODER DE SU ESPÍRITU SANTO.

ESFORCÉMONOS PUES, Y QUE EL SEÑOR NOS ENCUENTRE APTOS PARA MINISTRAR EN SU SANTUARIO. AMEN.

Si estás apartada o apartado del camino de Cristo, si verdaderamente no conoces a Cristo en la forma en que las Sagradas Escrituras señalan como conocerlo, si sientes un vacío y/o una herida en tu corazón que no cura y deseas escuchar Palabra de Dios, sin cambiarla, quitarle ni agregarle, te invitamos a dispensarnos una visita, sin ningún compromiso, y ver y escuchar por tu cuenta, para que no te cuenten, cómo predicamos, y cómo traemos las enseñanzas, para que sientas la uncion del Espiritu Santo en tu vida